En todas las áreas de la agropecuaria, la ciencia debe dar información correcta y en un lenguaje acorde a la heterogeneidad de la juventud, que tiene intereses múltiples y diversos; también tiene sus propios códigos y prefiere algunas herramientas de comunicación por encima de otras.
El Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) está trabajando para fortalecer su llegada a la juventud rural, para lo cual ha comenzado a desarrollar una serie de reuniones con las instituciones de jóvenes ruralistas del país.
Los primeros encuentros fueron con la Asociación de Jóvenes Rurales del Uruguay (ARJU) y de la Federación Rural de Jóvenes (FRJ), pero también se avanzará con otras instituciones de mucha presencia en el territorio con agrupaciones juveniles.
El Ing. Agr. Diego Sotelo, técnico principal de la Gerencia de Innovación y Comunicación de INIA, explicó a La Mañana que la propuesta es “fortalecer el vínculo con las organizaciones de jóvenes rurales, entendiendo que esas instituciones siempre tienen una parte formativa para sus socios, agremiados o integrantes. INIA puede colaborar fuertemente con esas organizaciones que reúnen a los jóvenes rurales”, quienes tienen en común la atracción por los temas de campo.
“Estamos en la etapa de identificar esos intereses de los jóvenes para hacer una propuesta lo más cercana a sus expectativas”, agregó.
Por ejemplo, “hay muchos interesados en el pastoreo racional Voisin, pero no todos saben qué es, o no tienen en claro los beneficios, o saben lo que es y entienden los beneficios, pero ignoran o no entienden cómo implementarlo”.
Otro tema es “lo referente al cambio climático, algo que todos sabemos de qué se trata, pero hay personas que no tienen información de base o la que poseen es errónea. Corresponde a la ciencia aportar esa información correcta y con un lenguaje acorde a un público heterogéneo como los jóvenes”.
En ese sentido, Sotelo reafirmó el interés por “acercar a los jóvenes todo el trabajo e investigación en Uruguay tendiente a generar conocimiento científico. Es necesario que sepan que Uruguay tiene a INIA, que está ahí con sus fortalezas y debilidades, que está trabajando desde hace muchos años, generando información de calidad que nos permita posicionarnos como país con productos de calidad, sean alimentos o fibras”. Hay muchas formas de llegar a los jóvenes, algunas son a través de charlas, reuniones, y otros métodos tradicionales, pero van surgiendo formas nuevas gracias al desarrollo de la tecnología digital que no se pueden ignorar.
Las reuniones ya se concretaron con ARJU y FRJ, pero quedan varias instituciones más por participar, como la Comisión de Jóvenes Referentes del Sistema de Fomento Rural, el Movimiento de la Juventud Agraria, entre otras que tienen mucha historia, experiencia, participación de los jóvenes y presencia en el territorio. Sotelo informó que se está “en el proceso de pactar esas reuniones”.
También se está trabajando sobre un proyecto que Cooperativas Agrarias Federadas (CAF) elaboró para trabajar con jóvenes y aunque aún no hubo un encuentro con las juventudes cooperarias, sí lo hubo con el gerente, Luis Frachia, y Alejandra Caballero del área de Servicios a Socias.
Visitas a las estaciones experimentales
Por otra parte, el técnico dijo que “respecto a acercar a los jóvenes a la investigación y la ciencia agropecuaria” se plantean “otras dos posibilidades”. La primera es la de “definir un día en el año para abrir algunas de las estaciones experimentales de INIA, convocar a los jóvenes, armar un programa donde puedan ver cómo trabajamos en lechería, agricultura, ganadería, en bioinsumos, salud animal, entre otros, y conocer más en profundidad nuestras estaciones experimentales para que vean cómo trabajamos”.
La segunda es “un poco más profunda” y se trata de “ver si logramos, con las organizaciones de jóvenes, armar una propuesta para que puedan visitar –en este caso serían jóvenes seleccionados por las organizaciones–, y estar tres días conviviendo en las estaciones experimentales de INIA, con un programa armado y más detallado”.
Determinar a qué estación experimental va cada joven, dependerá de sus interesas, sea por ejemplo arroz, lechería, agricultura, etc. Además del aspecto formativo, INIA financiaría a los jóvenes seleccionados el traslado, la estadía y la manutención en las estaciones experimentales.
Las estaciones experimentales se emplazan en los departamentos de Canelones, Colonia, Tacuarembó, Treinta y Tres y Salto, allí operan los equipos de investigación que desarrollan el trabajo científico para los diferentes sistemas de producción, y cada una de ellas tiene un amplio abanico de temas sobre los que trabaja e investiga.
Cumplir con la heterogeneidad de la juventud
Las organizaciones de jóvenes “son muy heterogéneas”. Las integran jóvenes que “trabajan en el campo en sus los establecimientos familiares, jóvenes que estudian en las escuelas agrarias o carreras más vinculadas al sector en las facultades de Agronomía o Veterinaria. También hay jóvenes que estudian o trabajan en otro sector de actividad pero que les interesa los temas del campo”, describió Sotelo.
En esa heterogeneidad “tenemos que dar un mensaje de interés que abarque todos esos perfiles, y cuando identifiquemos las necesidades puntuales iremos aportando sobre esa demanda. Hay jóvenes a los que les interesa profundizar en el área de trabajo vinculado con la producción familiar, pero hay otros que quizá quieran crecer en conocimiento en áreas diferentes. Es importante “entender las demandas, despertar los intereses, que conozcan el trabajo de INIA que conozcan que aporta soluciones tecnológicas y que ayuda al país a posicionarse en los mercados más exigentes”.
Por otra parte, recordó que también existe la Comisión Honoraria de las Juventudes Rurales (CHJR) que reúne a buena parte de la institucionalidad agropecuaria con instituciones del sector público como el Instituto Nacional de Jóvenes (INJU), la Dirección General de Desarrollo Rural del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (DGDR/MGAP).
“INIA se reunirá con cada una de esas instituciones”, subrayó, porque “uno de nuestros desafíos es fortalecer el vínculo con cada una como organizaciones”. Sobre el sector público dijo que se está en un “proceso de transición” debido al cambio de gobierno, de modo que cuando asuman las nuevas autoridades se podrá avanzar en este sentido.
Otras de las instituciones presentes en la CHJR son la Red de Agricultura Familiar (REAF), la Red Nacional de Semillas Nativas y Criollas, la ANPL y el MJA. En todas ellas “hay que identificar intereses y ver cuáles son los comunes para que haya una articulación” que puede ser a través de la CHJR.
Otro desafío es “tratar de identificar información que sea de interés para los jóvenes”, lo cual tiene que ver con la estrategia de comunicación que se adopte. “INIA genera mucha información sobre muchos temas y la idea no es enviar masivamente datos para que los jóvenes no les presten atención, sino ser selectivos en los temas o el contexto, como en caso de que aparezca una plaga en un cultivo”.
Esa estrategia de comunicación “incluye, además de la identificación de los temas, la frecuencia con que se envía la información y el formato. Puede ser algún video corto y con explicaciones eficaces y cortas que lleguen al destinatario y este las asimile”.
Temas que preguntan los jóvenes
En cuanto a cuáles son los temas que más interesan a los jóvenes, Sotelo dijo que “es un dato que vamos a tener en un mes, aproximadamente”. La Asociación Rural de Jóvenes del Uruguay va a hacer una encuesta para todos sus socios, que podrán expresar los temas de su interés; lo mismo la Federación Rural de Jóvenes cuando traten el tema con la directiva y con los delegados de las federadas.
De todas formas, “hay asuntos que van surgiendo”, algunos muy concretos y ya mencionados como el pastoreo racional, y hay otros sobre la “eficiencia de los sistemas, y la digitalización del agro. Por ejemplo, las tecnologías digitales aparecen muy frecuentemente con el uso de sensores que aportan datos, la inteligencia artificial que puede facilitar procesos, entre otros temas vanguardistas que seducen mucho”. A otros les interesa “la doma racional, un tema que va en otro andarivel que el anterior y está más acercado a nuestras tradiciones, aunque no sea la doma tradicional, pero implica mucho conocimiento sobre el animal y su bienestar”.
Los intereses “son muy variados, lo que nos lleva a otro desafío: recoger y bajar a tierra todas las propuestas, algunas de ellas ajenas a INIA, en cuyo caso podemos articular con otras instituciones o empresas que puedan cubrir esa demanda”.
En aquellos “que sí nos competen a INIA, el desafío es priorizar y determinar dónde y cómo podemos hacer un aporte más significativo a nuestros jóvenes”.
Otro asunto es “determinar si cada una de las acciones va a ser individual con cada organización o si se realzará, por ejemplo, a través de la CHJR para todos los que se quieran sumar”.
UTU y la Universidad
Por otra parte, Sotelo comentó la importancia de trabajar también con aquellos jóvenes que tienen “un perfil más técnico” y detalló que se está iniciando “un proceso de diálogo más fluido con UTU para que los estudiantes de escuelas agrarias mejoren el proceso de formación y tengan un acercamiento con las investigaciones” que INIA está realizando. Ese es un público con “un perfil más técnico”.
“El mismo desafío tenemos con los estudiantes de las facultades de Veterinaria y Agronomía”, siendo de destaque que el acercamiento con la Universidad de la República es más estrecho “porque las estaciones de INIA de Treinta y Tres y Tacuarembó son campus interinstitucionales donde la Udelar está presente. El vínculo existe y vamos a revisar lo que estamos haciendo para ver qué hay para mejorar y fortalecer”.
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