El crecimiento productivo y la mejora en toda la cadena láctea aparecen en el horizonte de 2025, no sin desafíos y dificultades, pero con la disposición de llegar siempre a entendimientos.
El secretario ejecutivo de la Cámara de la Industria Láctea del Uruguay, Ariel Londinsky, analizó la situación de la lechería en Uruguay, con un año que comienza auspicioso, aunque no libre de dificultades. Explicó por qué el sector es tan sensible y cada tanto aparece en los medios de comunicación por problemas o conflictos, pero aseguró que se está trabajando para que las cooperativas con problemas puedan retomar el camino de la seguridad productiva y comercial.
Consultado sobre cómo ve el año 2025, dijo que comienza de forma “un poco más auspiciosa” por algunos factores que “para Uruguay son sumamente importantes”, como “la mejora en los precios internacionales”. Nuestro país “exporta el 70% de la leche que produce”, y por eso los precios “tienen un gran impacto en las industrias locales” con “mejoras que se ven en los últimos seis meses. Esa es una buena noticia para el sector”.
Otra es que “en la primavera e inicios del verano la producción también tuvo una recuperación”, seguida de un enero con olas de calor muy fuertes que afectan el ganado y bajan la producción”.
Por otra parte, las previsiones climáticas para el fin del verano “son buenas porque indican el regreso de las precipitaciones de manera importante, con un clima más benévolo y una perspectiva relativamente buena para el inicio del otoño”.
También hay “una situación de posible dificultad en cuanto a los mercados por una denuncia de Brasil en el sentido de que Uruguay ha hecho dumping y eso puede complicar ese destino que es muy importante para nuestro país”.
Cabe precisar que en 2024 las exportaciones de productos lácteos totalizaron US$ 815 millones de los cuales Brasil adquirió US$ 290 millones (el 36%), seguido de Argelia (27%), la Federación Rusa y Chile, 3% cada uno. El Ministerio de Economía y Finanzas explicó que se configura dumping cuando se introduce al mercado de un país (en este caso sería Brasil) un producto a un precio de exportación inferior al precio al que se vende para consumo en el mercado del país exportador. “Por supuesto que Uruguay no ha hecho dumping, pero la denuncia está en curso y podría generar alguna dificultad de acceso, ese es el principal elemento de dificultad que podría venir en el futuro”.
Es importante que ninguna industria cierre
Londinsky agregó que “hay algunas industrias que están con dificultades y están pasando por un proceso de reconversión que el sector sigue con expectativa para ver cómo funcionan”.
La otra novedad que se conoció la semana pasada es que la empresa Lactalis, que ya estaba en el país desde uno diez años, está incorporando a Granja Pocha –Colonial– y “eso es importante por la importancia que tiene Lactalis” en el sector. “Es una buena señal que una empresa de ese porte decida invertir fuerte en Uruguay mientras desinvierte en otros países de la región. Elige Uruguay para crecer y eso es una señal buena”, subrayó.
Otro punto importante para la industria láctea es que en un mes y medio “comenzará la negociación del convenio salarial que se venció el 31 de diciembre pero se acordó una prórroga y está vigente hasta el 30 de junio”, por lo que “la negociación salarial comenzará el 1º de abril y el aspecto salarial es muy destacado en los costos industriales ya que afortunadamente en la industria láctea se pueden pagar sueldos muy buenos, y el número de trabajadores en el sector se mantiene constante desde hace 7 u 8 años”.
Consultado sobre las empresas con dificultades, la Cooperativa de Lechería de Melo (Coleme) y la Cooperativa Láctea de Carmelo (Calcar), que como sus nombres indican son cooperativas, Londinsky dijo que “cada una lleva adelante un proceso de reconversión, diferentes entre sí, pero en ambos casos se busca que continúen funcionando y se evite un mal mayor que sería su cierre definitivo”.
Que sean cooperativas introduce “un elemento adicional, son los productores los que definen el rumbo”, subrayó; y ahora están funcionando y recibiendo algún apoyo del Fondo de Reconversión de la Industria Láctea (FRIL). Cada una de estas cooperativas tiene sus productores remitentes, sus operarios, y por cada productor hay a nivel de campo entre 5 y 7 trabajadores, y todos ellos sufren el impacto directo de la situación que atraviesan, a los que hay que agregar los vinculados indirectamente, que también los hay.
Otro punto que considerar para entender la magnitud de problema es que son cooperativas ubicadas en ciudades donde las fuentes de trabajo son escasas y de ahí la importancia de hacer el máximo esfuerzo. “El objetivo es que las industrias permanezcan abiertas y es importante que con la reconversión cierren los números, porque si no sirve a los productores o a la fase industrial no es posible que funcione, que produzcan, que generen trabajo” y en caso de cerrar “el mal sería mucho peor que la situación de hoy”.
Es importante destacar que “el sector industrial lácteo es muy heterogéneo, con una empresa cooperativa muy grande que es Conaprole y que capta el 75% de la leche, y el resto se distribuye en unas 16 empresas medianas y una cantidad importante de pymes”, por tanto, hablar del sector lácteo como si fuera una misma cosa “es generalizar demasiado”.
Hay empresas que solo exportan su producción, empresas que solo trabajan en el mercado doméstico, y otras que intervienen en uno y otro mercado.
Por qué el sector siempre está en la prensa
Cada tanto la lechería aparece en el radar de los medios de comunicación con una frecuencia e intensidad como ningún otro rubro productor. Londinsky fue consultado por qué pasa eso, ya que por lo general es un área de la producción rural que ocupa más espacio que la agricultura o la ganadería de carne.
Explicó que “el sector lácteo es bastante particular porque genera mucho trabajo y desarrollo a nivel rural. Tal vez es una de las actividades que a nivel de campo genera más desarrollo, afincamiento de productores, mano de obra, tecnificación e inversión”, comentó el entrevistado, y agregó que “el sector industrial es bastante heterogéneo”.
A su vez “estamos hablando de un alimento que es indispensable para la nutrición y que es muy perecedero, porque la leche que se consume fue producida horas antes. Es un producto muy fresco que debe llegar en cadena de frío y de forma rápida a la industria para pasar por un proceso de pasteurización o algún procesamiento según el producto para asegurar la vida útil. Los tiempos que se manejan son muy ajustados”.
Asimismo, “dos veces por día las vacas deben ser ordeñadas, con frío, calor, lluvia, feriado o en vacaciones. Sea lo que sea, las vacas tienen que llegar a la sala de ordeñe, ese no puede cambiar”.
Esas características hacen que cada vez que hay un problema, enseguida el tema se expone en los medios de comunicación y es noticia “porque está la urgencia de que se resuelva rápidamente”.
Otro elemento es que en los últimos años la cadena láctea se ha reconvertido por causas diversas, una de ellas es la “pérdida de productores, sobre todo de los más pequeños o medianos”.
También es verdad que “la rentabilidad es muy ajustada, en los últimos años lo ha sido, y es una actividad que está muy pendiente de elementos ajenos como los precios internacionales o situaciones geopolíticas que cambian las condiciones, modifican los precios y esa variación se transmite rápidamente al productor”.
Eso lleva a que cada tanto y ante alguna situación compleja o adversa en algunos de los eslabones, el sector aparezca en las noticias.
No obstante, “hay noticas de las buenas: es una actividad que continúa estando en los primeros cinco lugares de exportación y de ingreso de divisas en el país, sigue habiendo inversiones como la de Lactalis o Estancia del Lago, que es uno de los tambos más grandes de América Latina y está en el país”.
La buena noticia más relevante es que “en términos generales las perspectivas de la lechería en Uruguay a mediano plazo las valoramos como buenas porque el mundo sigue demandando leche y necesita provisión de leche cuando otras regiones que compiten con nosotros no tienen mucha posibilidad de crecimiento, especialmente Nueva Zelanda y Europa, que está frenando su producción”, en tanto que “el potencial productivo que tenemos, con una leche de calidad y sello de sustentabilidad, nos deja bien posicionados”. Eso “no es nuevo, lo venimos trabajando desde hace muchos años”.
En definitiva, en los últimos cinco años estamos “estancados en producción”, pero hay condiciones para que haya “una senda de crecimiento”.
Canales de diálogos
Respecto al cambio de gobierno, Londinsky dijo que la CILU ha tenido “buenas relaciones con todos” los gobiernos: “Nos entendimos muy con el que finaliza y ya hemos tenido reuniones con las autoridades designadas que asumirán próximamente, como el futuro ministro de Trabajo, Juan Castillo. La expectativa es tener un buen entendimiento”.
La reunión con Castillo y su equipo “fue muy positiva que generó canales de diálogo y eso es bueno porque la posición nuestra es de búsqueda de soluciones ante los problemas. Al final del camino todo lo que pueda surgir se resuelve dialogando y negociando, todos buscamos el mejor desarrollo de la cadena láctea, que es una cadena totalmente integrada”.
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