Iván me llama el miércoles 22 de enero –pidió mi teléfono en La Mañana–, me cuenta que es un inversor damnificado de Conexión Ganadera (CG) y me pregunta si yo lo puedo ayudar. Inmediatamente me cuenta que Omar, su padre, tiene cáncer de hígado, detectado en noviembre de 2024, razón por la cual se vino de Italia, donde estaba residiendo. Se comunicó con CG vía mail, explicando la situación y que no quería renovar el contrato, pues precisaba el capital para llevar a su padre al Hospital Sirio-Libanés de San Pablo. Por correo, le contestan que no habría problemas y le envían una liquidación por la totalidad del capital más los intereses. Esto fue el 5 de diciembre. El dinero se depositaría dos semanas después.
El resultado fue que solo le depositaron los intereses. Les escribió a Rodolfo Flores y a Micaela de los Campos, de CG, para saber qué había sucedido. Y la respuesta de Micaela fue: “Tenemos problemas burocráticos ajenos a nuestra operativa por la muerte de Gustavo Basso, pero estamos trabajando para poder depositarte a la brevedad tu capital”. Esto nunca pasó. “No me volvieron a contestar. A través de una amiga de mi primo obtengo el celular de Agustina Basso. Le escribo, le cuento la historia de mi padre y le digo que el cáncer no sabe de esquemas Ponzi y no espera. Me siento culpable como hijo de no poder salvarlo, ya que todo el ahorro de los dos está en CG. A esto Agustina Basso me responde: ‘Hola, ¿qué tal?, lamento mucho la situación de tu padre y de la empresa, no tengo posibilidad de responder a lo que me pedís’”.
Iván y su padre tenían solo US$ 20.000 y Agustina respondía desde un apartamento en Punta del Este que vale US$ 750.000. Luego de eso lo bloqueó.
El 10 de enero de este año José escribe un correo a Rodolfo Flores preguntando: “Buen día. Consulta, no me contactaron por el próximo vencimiento. ¿Hay algún inconveniente? Siempre se comunicaban con antelación”. A lo que este le responde 5 días después: “Buenas tardes, estamos con cierto retraso en las comunicaciones, en unos días será contactado, de todas maneras, le informo que es un contrato por U$S 65.884,34 más 2.266,95, mismas condiciones al volver a invertir. Saludos, Rodolfo”.
Luego comienza a llamar al teléfono que aparece al pie del mail: 2623 5400, y nadie le responde, deja un mensaje de voz donde dice: “Le expliqué que tengo a mi hijo, que tiene TEA y encefalopatía autoinmune y que con los intereses y parte del capital pagábamos su tratamiento. Llamé a un celular y nada”.
El tratamiento se realiza con un equipo interdisciplinario de la Universidad de Buenos Aires, que es mucho más barato que hacerlo en Uruguay. La enfermedad de Lucas no tiene cura. Se fueron a Buenos Aires los tres: José, su esposa y su hijo. Tenían solo US$ 8000 para el viaje, tratamiento y vivir a la vuelta, por lo que se quedaron en una pensión cerca de la universidad. Este tratamiento lleva ya cinco años.
José me llama llorando, desde Buenos Aires, conectado al wifi de una casa de comida rápida y me pregunta qué tiene que hacer para poder cobrar, que a la vuelta de Montevideo se quedan sin plata y hay que seguir con gastos, ya que llega muy cansado luego del tratamiento y tiene que venir la coronaria y a veces internarlo. Llamaba al celular de Rodolfo Flores y este le cortaba.
Le pedí sus contratos y se los pasé a la Dra. Silvia Cuello para que hiciera la denuncia penal. José vuelve el 1º de marzo a Montevideo.
El primero en comunicarse conmigo y quizás quien encendió esta chispa fue Augusto, el sábado 11 de enero. Yo ya había escrito mi primera columna sobre CG: “Conexión Ganadera, la ficha más grande del dominó”, él y su esposa, Mónica, la habían leído y me contactaron por la red X. Me dijo que había vendido su auto y colocado US$ 12.000 en un contrato de engorde de terneros en CG, la idea era a los dos años comprar una camioneta ya que tienen una bebé. Ya habían pasado dos años y el 13 de enero pidieron la liquidación, informando que no iban a renovar. Su “agente de cuenta”, a quien envió un mail, era también Rodolfo Flores. El contrato vencía el 3 de febrero. Habían enviado un mail pidiendo la liquidación y el 16 de enero les respondieron: “Perfecto, te depositamos todo el día de vencimiento”.
El 13 de enero me contacto con un amigo en común de Pablo Carrasco y este le responde: “Quédate tranquilo, siempre pagamos y ahora también, la demora es porque tenemos un auditor externo para ver los números por lo de Basso, estamos mejor que nunca”. Yo transmití literalmente ese mensaje a Augusto. Lamentablemente, no cobró ni los intereses ni el capital. Se frustró al esperar el primer streaming y a esa altura yo ya sentía que tenía un compromiso con él y su familia, le había dado esperanzas y sentía que tenía que hacer algo. Ahí empecé a conocer a Pablo Carrasco y a su esposa, Ana Iewdiukow. Les mandé decir que iban a pagar cada dólar y terminar presos. Lo que vino después lo han visto en las columnas, redes y entrevistas. Una película de terror que es la continuación de una zaga que comenzó en Paraguay.
Conexión Ganadera Paraguay
Gustavo Basso y un socio que le prestaba dinero para pagar las rentas en CG o para comprar ganado, tienen extensiones de campo, cada uno a medias con empresarios paraguayos. De hecho, estos socios tenían montado en ese país un esquema Ponzi igual a CG, creado por Luis Erza. El esquema Ponzi paraguayo cae en 2021 y el dinero que iba a parar a esa empresa empezó a llegar a CG sin ningún control de bancos privados ni BCU. Llegaba en camiones, según un empleado rural de Artigas, a veces mezclado con leña. Los socios paraguayos le reclamaron a Basso que faltaba plata de ellos en CG, no había activos que se correspondieran con lo depositado.
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