La serie de Netflix que ha roto récords de visualizaciones, Adolescencia retrata los dilemas de los jóvenes y el impacto negativo de las redes sociales, dejando en claro que la falta de contención en esta etapa crítica caracterizada por la crisis de identidad puede tener graves consecuencias. El psicólogo clínico e instructor de yoga y meditación Alan Abadi conversó sobre esto con La Mañana y contó que ha habido un aumento en las consultas de padres preocupados por sus hijos tras el estreno de la serie.
¿Cómo influyen las redes sociales y la tecnología en los adolescentes en la actualidad?
Abren nuevas avenidas que implican más posibilidades, pero también más peligros. La irrupción de las redes sociales y ahora la inteligencia artificial es tan reciente que nos vamos dando cuenta de los problemas mucho más lento que la velocidad a la que avanza la tecnología. Por ejemplo, el sexting era algo impensado hasta hace 10 años. No alcanzaba la tecnología ni estaba en manos de todos. Hoy es una realidad que marca los vínculos de las nuevas generaciones. No solo por el riesgo de filtraciones y la posterior humillación que se suele dar, sino que instala una nueva forma de relacionarse que implica otras reglas, otros compromisos y no involucrarse demasiado, con las ventajas y las desventajas que eso tiene. Cualquiera le puede mandar una foto a cualquiera y quizás nunca verse ni tener un cuidado con los deseos y las emociones del otro. La tecnología de alguna manera se va metiendo en evitarnos incomodarnos emocionalmente. Si uno quiere conseguir pareja y no quiere buscar un vínculo con alguien y arriesgarse a ser rechazado, se puede bajar una aplicación de citas que solo le dice a la persona que uno quiere algo si la otra persona también quiere algo. Con respecto a la violencia, todos sabemos que las redes sociales son un gran amplificador. Ahora no solo hay bullying afuera de la casa, sino que es todo el día mediante redes sociales. Una desventaja de la tecnología es que no nos ayuda a desconectar, lo que es tan importante para la salud mental. Al mismo tiempo, está claro que se ha democratizado de gran forma el acceso al conocimiento y la capacidad de ocupar espacios en la sociedad que antes estaban reservados para unos pocos.
¿Cómo ha visto el impacto que ha tenido a nivel de las familias y los centros educativos la serie de Netflix Adolescencia, que retrata de una forma cruda los dilemas a los que se enfrentan los adolescentes y el efecto negativo que tiene el uso de las redes sociales?
Es otro efecto interesante de la tecnología. No es la primera vez que una serie o película que se vuelve tendencia resalta cuestionamientos en la sociedad. Es un fenómeno para analizar esta nueva forma de transmitir un mensaje. Las consultas de padres por sus adolescentes en la clínica, puede ser que hayan tenido un empujón en estos días. Deseo que los centros educativos tanto como los padres a partir de estos cuestionamientos puedan estar hábilmente más cerca de los adolescentes que necesitan contención y que les marquen un poco el rumbo. ¿Quién como adulto no les agradeció a sus padres que lo obligaron a hacer algo que no quería y hoy lo valora? Por supuesto que sobreproteger tampoco es bueno. Nadie dijo que es fácil educar personas.
Esta serie desarrolla los aspectos más difíciles de esta etapa de la vida y muestra al protagonista con una profunda crisis de identidad. ¿Qué factores son los que llevan a que un adolescente pase por esta situación?
En la adolescencia lo que pasa es siempre una crisis de identidad. Puede que pasen más cosas. Pero lo primero está asegurado. Por eso es tan difícil lidiar con adolescentes. Ellos necesitan separarse, diferenciarse, afirmarse. Si no les damos los marcos seguros para que lo hagan, puede terminar muy mal como en este caso de la serie. Un marco seguro implica límites claros infranqueables que solo los puede poner una autoridad fuerte. Y ahí nos encontramos con el problema del decaimiento de la autoridad que mencionaba al principio. Eso es algo para buscar revertir en nuestra sociedad. No ser autoritarios por demás como antes, pero ahora estamos en el otro extremo. El instinto humano muchas veces tiende a su autodestrucción. La mayoría de nosotros podemos ver cómo a veces nos boicoteamos en nuestros mejores intereses. No hay otra manera de controlar eso que con firmeza. Uno sabe que no tiene que vincularse con ciertas personas porque le hacen daño y sin embargo abundan los ejemplos donde eso sucede igual repetidas veces.
En la adolescencia esa fuerza que resguarda la vida no está del todo instalada. Hasta las neurociencias muestran que el córtex prefrontal, responsable de los buenos análisis, no está del todo desarrollado. Es necesario guiar a nuestros jóvenes. Y por supuesto que también hay cuestiones asociadas a la historia de cada persona que lo hacen más proclive o no a cometer estos actos terribles. No cualquiera puede asesinar ni hacerlo de forma tan brutal. No cualquiera puede cortarse o hacerse adicto a las drogas o al juego. No cualquiera puede robar. Pero a las personas vulnerables hay que cuidarlas un poco más. El niño de la serie sin duda que por todo el bullying que recibía estaba en una posición peligrosa y sufriente. Su forma errada de buscar afirmarse fue haciendo lo que presuntamente hizo. Uno de los temas que está por detrás del sufrimiento de este chico es la duda sobre su masculinidad, que viene dada por si es un incel (célibe involuntario, por sus siglas en inglés). Hay algo de esa duda de parte de su entorno que él no puede sostener. Necesita mostrar que es deseable y la forma que le sale es agresiva.
¿Cómo evalúa usted, dada su experiencia, la relación entre padres, docentes y adolescentes?
Si bien hay tantas formas de relaciones como vínculos, podemos ver como factor común el debilitamiento de la autoridad y consecuentemente el orden. Creo que eso media las relaciones actuales y en especial las mencionadas. Antes los docentes les pegaban a los alumnos, ahora es al revés. Ninguna de esas dos es deseable. Si los padres no avalan la autoridad del docente, menos lo va a hacer el adolescente.
¿Qué cambios considera necesarios para mejorar la comunicación y el apoyo emocional entre padres e hijos en esta etapa tan compleja?
El adolescente se tiene que rebelar contra la autoridad de los padres. Eso es sano y necesario para el desarrollo. Si no sucede en la adolescencia, va a suceder más tarde. Eso es un fenómeno que se ve mucho actualmente. Eso hace difícil la comunicación. Algunos padres tienden a transformarse en “amigos” de sus hijos para seguir teniendo comunicación. No creo que sea el momento de hacer eso. El adolescente sigue necesitando que los padres sean padres. Sí darle más libertades, pero con algunos límites muy claros. Cuáles límites, depende de cada persona y los valores de sus educadores. Si hay que elegir entre ser amigo o ser padre, en esta etapa es mejor ser padre. Pero aun así se pueden encontrar actividades donde se tengan momentos de distensión con el adolescente y que favorezcan la comunicación.
¿Considera que falta contención por parte de los padres en un momento crucial como la adolescencia?
Sí. La contención no es otra cosa que ponerle un límite a algo. Cuando uno se desborda emocionalmente y precisa que lo contengan significa que necesita alguien que haga que la intensidad emocional retroceda con un abrazo o algunas palabras, por ejemplo. La adolescencia es un momento de maduración que sucede muy rápido para un sistema que tiene que aprender a adaptarse, regularse. Por eso es tan importante la contención. No solo para controlar los desbordes y excesos sino para atenuarlos antes de que aparezcan. Si a todo el proceso se le agregan desafíos, como en el caso del protagonista de la serie que recibe bullying, se siente no deseable, más otras cosas, es más urgente una buena contención. Que tenga la posibilidad de descargar de manera más sana sus tormentas internas.
En la serie, los adultos se preguntan: “¿Qué hicimos mal?”. ¿Qué papel tienen los padres en la formación de la identidad de los adolescentes y en su bienestar emocional? ¿Tienen alguna responsabilidad en las crisis que atraviesan sus hijos?
El miedo a la culpa es lo que no permite una respuesta honesta a la pregunta “¿qué hicimos mal?”. En cualquier proceso es muy importante preguntarse si uno está yendo en el camino que quiere o no. En lo posible es mejor preguntárselo antes de estar perdido. En la serie se ven padres que no se han hecho esa pregunta antes y la evitan hasta que ya no pueden. Y viven esa pregunta como una amenaza de culpa. Entonces se defienden convenciéndose de que son buenos padres. Eso no aporta mucho. Es muy común que cuando a un padre le critican a su hijo, se ponga a la defensiva por no querer asumir la parte que le toca. Sería bueno aprender a ser más compasivos con nosotros mismos y asumir que, en nuestras mejores intenciones, nos vamos a equivocar. Y es mejor reconocer esas faltas para poder hacer algo que taparlas y un día despertarse con la policía en tu casa.
Como psicólogo clínico, ¿cuáles son sus mayores preocupaciones con respecto a los problemas que los adolescentes tratan en la terapia?
Mi mayor preocupación como psicólogo clínico es escuchar adolescentes que no logran apropiarse de sus vidas, desafíos, problemas. Lo que más escucho son adolescentes que parece que no les pasa nada o lo que les pasa no les afecta. Creo que ese es el principal problema hoy en día. Hay un miedo a hablar de la verdad de lo que le pasa a uno. De todas maneras, hay un problema que asoma rápidamente en Uruguay que son las apuestas en los jóvenes. Si no hacemos algo rápido, se nos va a ir de las manos. En Argentina ya es una epidemia. Este tema viene precedido de otro más profundo que es la falta de un sentido en la vida que a su vez es consecuencia del decaimiento de la autoridad. Ya no se sabe qué hay que hacer y eso crea un vacío de sentido que se llena con confusión y conceptos descolgados como ser famoso o ser millonario sin importar qué se hace para eso.
¿Qué herramientas terapéuticas considera más útiles para acompañar a los adolescentes que atraviesan estas crisis de identidad y otros problemas emocionales?
No creo mucho en las técnicas recetadas. Creo en escuchar cada caso y ver por qué alguien no está logrando acompañar con éxito a otra persona. Si no aparece un deseo en el acompañante de cambiar, no importa cuántas técnicas se le dé a la persona, no las va a incorporar. No podemos pensar en la psicología como se intenta hoy en día, como la disciplina que nos va a decir lo que hay que hacer en el mundo mental-emocional. La psicología no es el gurú moderno, porque eso implica psicólogos que se las saben todas, cosa que no existe. El máximo lugar honesto al que puede aspirar la psicología es escuchar y ayudar a descubrir la propia verdad de cada uno que es escuchado. Eso es un montón. Capaz que no para este mundo que quiere soluciones sin esfuerzo, pero soluciones con esfuerzo ya es mucho y eso es lo más valioso que puede brindar hoy la psicología. Nadie sabe qué es la mente ni qué somos ni qué hacemos en este mundo. ¿Cómo podemos pretender decir lo que hay que hacer? Sería muy arrogante.
¿Cuáles son los mayores desafíos actuales de los jóvenes? ¿Cree que la psicología ha podido adaptarse a ellos?
Desde mi perspectiva, atravesar el desarrollo con el menor padecimiento es un desafío. Poder construir una vida acorde a los deseos de cada uno, con un sentido y un interés por los valores humanos, sería un éxito. Creo que el psicoanálisis está muy alineado con eso y puede ayudar a cualquiera que quiera hacerse cargo de lograr eso.
Terapia Abierta: un podcast para inspirar la honestidad y el autoconocimiento
La necesidad de transmitir el mensaje de que la psicología no es decir lo que hay que hacer, sino escuchar y reconocernos honestamente como somos, y con esa honestidad hacer lo que cada uno considere mejor, fue lo que llevó a Abadi a crear el podcast terapéutico Terapia Abierta. “Ese es el proceso del psicoanálisis que es difícil de transmitir”, explicó, y acotó que el programa se originó, justamente, para mostrar lo más parecido que se puede cómo es una terapia psicoanalítica e inspirar desde ese lugar, sin recetas, pero con mucha humanidad.
Consultado acerca de cuáles son los principales objetivos que persigue con esta nueva herramienta, comentó, en primer lugar, inspirar a quienes están atravesando distintos desafíos, a atravesarlos con toda su singularidad. En ese sentido, enfatizó en la importancia de hacerse cargo y no esperar recetas mágicas. “La magia está en cada uno”, puntualizó.
Finalmente, para todas las personas que están viviendo un momento difícil, ya sea por alguna situación externa o porque a veces se hace complicado manejar la propia mente, aseguró que es posible reducir mucho el padecimiento. De hecho, agregó que “solo requiere determinación y la compañía correcta para eso”, destacando que se encuentra disponible para todos aquellos que deseen su ayuda.