Casi la mitad de la población uruguaya se siente insegura, según reveló el Instituto Nacional de Estadística (INE). Los datos fueron producto de la incorporación de un capítulo de victimización en la Encuesta Continua de Hogares (ECH). Se anunció que este año se realizará una Encuesta Nacional de Victimización que será más amplia. No obstante, observando estos datos primarios y en comparación con países de Latinoamérica y desarrollados, la tasa de victimización es relativamente baja para nuestro país.
En esta primera encuesta (incluida como módulo en la ECH), que abarca el segundo semestre de 2024, se preguntó sobre dos delitos: robos y estafas. Una variación importante es que en el caso de los robos se incluye a aquellos efectuados con y sin violencia, por lo cual los resultados son diferentes a los registrados en la Observatorio Nacional de Violencia y Criminalidad del Ministerio del Interior, donde un robo con violencia se considera rapiña. En la encuesta se preguntó sobre robo de vehículos y de objetos dentro de ellos, y los que afectaron a la vivienda. Fuera de la vivienda, se consultó sobre robos en la calle, transporte público, taxis, bancos, cajeros automáticos, restaurantes, escuelas o lugares de trabajo. En cuanto a estafas se preguntó si se había sido estafado personalmente, de manera telefónica o a través de internet, excluyendo el fraude bancario.
Esta encuesta también tiene diferencias con otros datos recolectados por el Ministerio del Interior ya que es independiente de si hubo denuncia o no, abarca viviendas particulares (no locales comerciales) y a mayores de 14 años.
La seguridad en la noche
Una de las preguntas hacía referencia a cómo se sentía la persona al desplazarse caminando sola por su barrio durante la noche. El 9,9% se siente “muy seguro”, 48,1% “seguro”, 34,5% “inseguro” y el 7,5% “muy inseguro”. Por tanto, hay un 58% que se siente “muy seguro o seguro” y un 42% que se siente “inseguro o muy inseguro” al caminar solo por su barrio de noche. Cuando la encuesta se abre por sexo, se observa una clara diferencia entre hombres y mujeres. En el caso de los hombres el 13,2% responde “muy seguro”, mientras que solo el 6,8% de las mujeres lo hace. En la categoría “seguro”, un 54,8% de los hombres señala que se siente seguro al caminar por su barrio de noche, mientras que en el caso de las mujeres llega al 41,8%. En la categoría “inseguro” hay un 26,6% en el caso de los hombres y la cifra trepa al 41,9% en las mujeres. En la categoría “muy inseguro”, la cantidad de hombres es del 5,3% y 9,5% de mujeres.
Cuando se habló de hechos delictivos (robos y estafas) se preguntó si había sucedido alguno el mes anterior. Se concretaron, según la encuesta, 82.100 delitos en el mes. De estos 55.200 fueron robos y 26.900 estafas, afectando a 50 mil personas que viven en 31.700 hogares. De esta totalidad de incidentes, el 37,5% se reportó a la Policía y la denuncia propiamente efectuada fue de un 27,5%. Al analizar estos datos se infiere que de los 55 mil robos solo se efectuó la denuncia formal del 35% (unas 19.200). En el caso de las estafas las denuncias fueron menos, el 11,7% (3147).
En los reportes (o sea, se llama a la Policía, pero no se hace la denuncia formal) los valores son más altos. De los robos se informa el 45% y de las estafas el 16,2%. En la encuesta también se consideran los hogares y las personas afectadas por los delitos. En este aspecto hay que destacar que si una persona fue víctima de un delito en la calle se considera que el hogar fue afectado. Por tanto, el hogar se considera víctima si alguno de sus integrantes sufrió algún delito contra el propio hogar o contra alguno de sus integrantes de 14 años y más.
La encuesta reveló que cinco de cada cien hogares (5,2%) fueron afectados por algún tipo de delito y algo menos de cuatro de cada 100 personas (3,6%) sufrieron algún robo o estafa.
“Respetar el instrumento”
Al comentar la presentación de estas cifras, el coordinador de Estrategias de Seguridad Integral y Preventiva del Ministerio del Interior, Diego Sanjurjo, recordó que esta encuesta surgió de una mesa interpartidaria en 2023, donde había 16 medidas y tres de estas estaban dirigidas “a dar un salto de calidad en los sistemas de información de seguridad pública”. Señaló que los países desarrollados ejecutan anualmente encuestas de victimización desde las últimas décadas del siglo XX, o sea hace 50 años, y en la región Chile la implementa desde hace 25 años.
También remarcó que los datos no son comparables con las denuncias del Ministerio Interior, “son herramientas diferentes que tienen metodologías totalmente distintas, tienen un alcance diferente y tienen limitaciones diferentes. […] Se usan en los países desarrollados de forma complementaria y nosotros también tenemos que usarlas de forma complementaria, pero sin compararlas y sin utilizar una para deslegitimar la otra”, acotó. Para el Ministerio del Interior, estos datos “le sirven de poco” ya que son mucho más importantes las denuncias para poder organizar el patrullaje y las estrategias. “Pero, a largo plazo, si no tenemos esto no tenemos ni idea de lo que está pasando”, sostuvo.
Para Sanjurjo, “generalmente se denuncian aquellos delitos que son más graves y que sufren personas que no están acostumbradas a sufrirlos y hay ciertos delitos que están muy subrepresentados por las denuncias”. A esto se suma que “hay barrios, zonas o poblaciones que sufren más delitos de los que denuncian”, por lo cual estas encuestas “nos van a permitir una representación mucho más fiable del delito y, por lo tanto, responder con operativos policiales más acertados”.
El funcionario llamó a “respetar el instrumento” ya que admitió que puede existir la posibilidad de que se utilice la encuesta semestral o la bianual (con datos más precisos) “para pegarle al gobierno de turno y que el gobierno realmente no quiera continuar publicando datos de este tipo”. “Tenemos que institucionalizar esta herramienta, pero eso solamente se va a poder hacer si no se utiliza de manera irresponsable”, manifestó.
Una comparación global
Naciones Unidas, a través del Centro de Excelencia para Información Estadística de Gobierno, Seguridad Pública, Victimización y Justicia, ha venido impulsando este tipo de encuestas en diferentes países, como Uruguay, pero un dato que llama la atención es que en muchos de ellos se han discontinuado. Durante la presentación de la encuesta en Uruguay, se señaló que las últimas encuestas publicadas fueron en Panamá (2017), Argentina y Perú (2018), Guatemala (2019), Colombia (2022) y Chile y México (2023). O sea, se observa cómo en varias naciones la encuesta completa (como la que realizará Uruguay este año y lo hará bianualmente) no se continúa en el tiempo.
Los datos de Uruguay respecto a encuestas de las mismas características a nivel mundial muestran similitudes en la magnitud de delitos con ciudades de países desarrollados. Por ejemplo, en Barcelona (España), la última encuesta mostró que el 26% de la población se ha sentido víctima de al menos un delito durante el año pasado, lo que significa que al menos uno de cada cuatro habitantes se considera victimizado, un promedio similar al de Uruguay.
Los datos de la Encuesta Nacional de Victimización del Delito de Estados Unidos indican que en 2023 la tasa de victimización violenta no fatal fue de 2,2 por cada 100 personas de 12 años o más. Estos números son levemente inferiores a los de Uruguay. En Canadá (datos de 2019) uno de cada cinco (19%) canadienses o sus hogares se vieron afectados por uno de los ocho delitos medidos por su encuesta de victimización.
Suecia es un caso particular, ya que se pone a nivel global como un ejemplo en materia de seguridad, pero parece que la situación no es tal. La encuesta de 2022 mostró que el 20,1% de la población (de 16 a 84 años) declaró que estuvieron expuestos a uno o más de los tipos de delitos contra la persona como agresión, amenazas, delitos sexuales, robos, hurtos, fraudes en las ventas, fraude de tarjetas/crédito y acoso en línea. Se trata de un aumento en comparación con el año anterior (en 2021 la proporción fue 19,5%). La cifra de Suecia es incluso superior a la de Estados Unidos.
Dentro de la región, en Chile la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana de 2023 mostró que el 16,5% de los hogares fue victimizado por algún tipo de robo, una tasa casi el triple de la de Uruguay, mientras que el 8,1% de los hogares fue víctima de delitos violentos. En el caso de Colombia (datos de 2022) el 17% de las personas de Bogotá había manifestado ser víctimas de un delito.
Un país que se destaca en esta encuesta es México, que realiza anualmente este tipo de relevamientos. Técnicos de ese país asesoraron a Uruguay para la creación de la encuesta que se realizará este año. La última encuesta (2023) muestra que el 27,5% de los hogares mexicanos contó con al menos un integrante víctima de delito, cifra sensiblemente más alta que la de Uruguay. En México, en 2023 hubo más de 23 mil víctimas (mayores de 18 años) por cada 100 mil habitantes.
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