Un grupo de exalumnos conmemoró el 50º aniversario de su ingreso al Liceo Militar Nº 1 Cnel. Lorenzo Latorre, institución que también fue fundada en aquel entonces. El emotivo evento reunió a oficiales y actuales estudiantes del Liceo Militar General Artigas, en un homenaje al Instituto que dejó una huella imborrable en quienes pasaron por sus aulas.
“Hace cinco décadas, en febrero de 1975, un grupo de jóvenes ingresaba al Liceo Militar N°1, para recibir no solo formación académica sino para forjar valores como la disciplina, la honestidad y el espíritu de cuerpo. Aquellos niños que cruzaban por primera vez las puertas de esta institución, dos años después saldrían convertidos en hombres, muchos de ellos con vocación militar o policial, y otros tantos que continuaron su camino en la vida civil, pero todos con un sello distintivo: el de haber sido formados en los principios y valores del liceo”, expresaba en sus palabras el Sr. Gerardo Senese, hoy empresario del transporte, en representación de los exalumnos.
El pasado 20 de marzo, un grupo de exalumnos fundadores realizó un acto conmemorativo del 50 aniversario de su ingreso a este centro educativo, que funcionó hasta 1979. El encuentro tuvo lugar en el Liceo Militar General Artigas, ubicado en Camino Castro, y contó con la participación del director de la institución, el Cnel. Daniel Ubal, junto a personal militar del Liceo. Como parte del homenaje, una sección de 25 alumnos acompañó la ceremonia representando con orgullo, a la actual generación de liceales.
El reencuentro después de medio siglo estuvo marcado por la emoción y la nostalgia. De los 200 alumnos que comenzaron en tercero de liceo en 1975, más de 90 lograron reunirse para esta ocasión. Algunos llegaron desde lugares lejanos como Estados Unidos, Alemania y España, otros desde de Brasil y Paraguay, para compartir, junto con uno de sus Instructores de la época, recuerdos y anécdotas de aquellos años de formación, y rememorar con afecto a profesores, exigentes jornadas de estudio y aventuras propias de una juventud vivida intensamente.
Durante el evento, se entregaron medallas conmemorativas a los fundadores y una placa recordatoria que será colocada en la sede del ex Liceo Militar N°1, ubicada en la calle Dante 2020, como testimonio de estos 50 años de historia y legado.
Mauro Manini Ríos, uno de los exalumnos, Capitán (R) del Ejército, docente en Historia de Enseñanza Media, hizo uso de la palabra para reseñar la vida y obra del Cnel. Lorenzo Latorre que le dio nombre a la Institución.
Educación en valores y altos estándares educativos
El brindis estuvo a cargo de Jorge Álvarez, quien llegó desde Vigo, España, donde reside actualmente, para este festejo y otrora organizara el primer encuentro de exalumnos. Álvarez recordó con emoción aquel lejano marzo de 1975. En sus palabras, rememoró los sacrificios, las madrugadas frías, las marchas en la plaza de armas y las exigencias académicas que, lejos de ser obstáculos, fueron cimientos para formar el carácter y la voluntad de quienes pasaron por la institución. “El cometido era ser hombres dignos y de bien, que sirviéramos en cualquier sitio de ámbito profesional, comercial, deportivo, social o cultural”, expresó Álvarez, destacando el impacto que tuvo la educación cívico-militar en su generación.
Los valores inculcados en el liceo han acompañado a sus exalumnos a lo largo de la vida. La formación recibida trascendió lo académico, dejando una impronta en la identidad de cada uno, sin importar el camino elegido. La disciplina, el esfuerzo, el compañerismo y el respeto fueron pilares que moldearon a quienes hoy se desempeñan en distintos ámbitos de la sociedad con la misma rectitud y compromiso que adquirieron en su paso por la institución.
Este aniversario no solo fue una celebración de la historia y el legado del Liceo Militar Nº 1, sino también un recordatorio de la vigencia de los valores que ha inculcado en sus estudiantes a lo largo de cinco décadas. La reunión de los exalumnos demostró que, pese al paso del tiempo y los caminos divergentes, el espíritu forjado en el liceo sigue vivo en cada uno de ellos, uniendo generaciones en una hermandad que trasciende los años.
La jornada culminó con abrazos y promesas de prontos reencuentros, reafirmando el lazo indisoluble que los une. Fue un día de emoción, de recuerdos y de reconocimiento a una institución que, más allá de ser un centro educativo, fue un hogar y una escuela de vida para quienes tuvieron el honor de formar parte de ella.
Hoy, el Liceo Militar General Artigas y su anexo en la ciudad de Tacuarembó continúan esta tradición de educación en valores y altos estándares educativos de ejemplares mujeres y hombres, logrando un bajo índice de deserción y una tasa de repetición cercana a cero. La institución sigue siendo un referente en la educación pública, manteniendo su compromiso con la formación de ciudadanos íntegros y preparados para enfrentar los desafíos del futuro.
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