Al igual que diversos movimientos sociales y ambientalistas, el Pit-Cnt ha manifestado su honda preocupación por la planta de hidrógeno verde que se va a instalar en Paysandú.
Para conocer los planteos de la central de trabajadores en detalle, La Mañana conversó con Cecilia Sánchez, titular del Plenario Departamental de Paysandú del Pit-Cnt, quien criticó el “secretismo” del contrato y los impactos que este proyecto tendrá sobre toda la comunidad. Además, dada la experiencia del país con otras empresas transnacionales como UPM, aseguró que las promesas de empleo son falsas.
El Pit-Cnt se ha expresado con ciertos reparos en cuanto a la instalación de una planta de hidrógeno verde en Paysandú, señalando la necesidad de evaluar previamente los impactos ambientales y sociales que podría generar. ¿Cuáles son las mayores preocupaciones que tienen en este sentido?
Son muchas. En primer lugar, como es un contrato secreto, no conocer las pautas es alarmante. Lo que nos preocupa muchísimo es dónde se va a instalar la planta. La experiencia que hemos tenido con estas industrias transnacionales extractivistas es que vienen con promesas de muchas fuentes laborales para el país, y el 90% termina en manos extranjeras y no dejan más que explotación infantil y problemas de adicciones. El impacto social que tienen estas empresas es lamentable. Lo que pretendemos es que este tipo de proyectos sean de carácter nacional y gestionados por el Estado, o sea, que se hagan en base a las necesidades que tiene el país para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, no para saciar las necesidades del primer mundo como es el caso de esta planta. En ese sentido, aspiramos a que se formule un plan de desarrollo y de cambio de la matriz energética que sea gestionado por el Estado y no por empresas transnacionales que tienen un fin únicamente extractivista. Con respecto a la planta de Paysandú, va a tener un impacto ambiental muy grande si la colocan donde está previsto. Los padrones se adecuaron a las necesidades de esta empresa transnacional y eso nos preocupa mucho porque entre gallos y medianoche, inconsultamente, con secretismo, transforman esas 440 hectáreas en suelo para que se coloque una industria que va a tener un impacto terrible sobre la biodiversidad. Además, ya presentaron lo del parque eólico y el parque fotovoltaico, y en total, la superficie afectada en el departamento de Paysandú por esta planta va a ser de 1500 hectáreas. Entonces, cuanto más se va avanzando, más se va descubriendo que lo que mostraron es la puntita de un gran problema que va a afectar a nuestro departamento.
El gobierno saliente afirmó que este proyecto creará unos 3000 empleos, pero algunos académicos que entienden del tema, como el Dr. Fernando Zinola, han advertido que en Uruguay no habría mano de obra capacitada para una iniciativa de este calibre, dadas las dificultades que implica. ¿Coincide con esta visión?
Totalmente. Nosotros nos basamos en los informes de la academia, y la realidad es que, por la experiencia que hemos tenido con este tipo de empresas, siempre traen mano de obra extranjera. Es mentira que van a formar trabajadores para que puedan hacer eso, los traen de afuera y punto. Tenemos empresas que trabajan para UPM y los operarios son chinos y están en situación casi de esclavitud. No vamos a tragarnos la pastilla de que esto va a generar fuentes de trabajo y va a mejorar la calidad de vida de los sanduceros. Eso es una falacia. Hay una especulación muy grande porque Paysandú está en una situación crítica con respecto al empleo. Entonces, se aprovechan de la necesidad de la gente y prometen cosas que después no se dan, como sucedió con UPM. Lo que sí se va a alterar mucho es el medioambiente y el ecosistema del Uruguay, que es un paraíso que tenemos en la zona y tenemos la obligación de cuidarlo para las futuras generaciones.
¿Qué propone el Pit-Cnt para que el desarrollo de proyectos de hidrógeno verde forme parte de una estrategia más amplia que beneficie a los trabajadores?
Nosotros, como trabajadores, decimos que, si hay un plan estratégico a nivel país discutido por todos los actores y que sea gestionado por el Estado, no nos oponemos para nada. La búsqueda de energías alternativas es una realidad. Ahora, que hagan esto solamente para que Europa llegue al 2030 sin combustibles fósiles, cuando a nosotros no nos va a redituar nada, no está bien. Seguimos vendiendo patrimonio al norte y somos el basurero del sur global. Nosotros no estamos en contra del hidrógeno verde, de hecho, lo que sabemos por la academia es que es algo que no está muy desarrollado. No nos oponemos a eso, siempre y cuando haya un proyecto nacional de desarrollo de estas energías alternativas pensado desde el Estado. A lo que sí nos oponemos enfáticamente es a que se instale esa planta en ese lugar y a los secretismos que hay. Y tampoco puede ser que una planta se instale con capitales extranjeros solamente para satisfacer la necesidad del extranjero. Es una forma de neocolonialismo bien marcada. No podemos seguir siendo los colonizados cuando uno ve que al país no le aporta nada, y a los ciudadanos menos.
¿Qué lectura hace acerca de la recategorización de tierras para este tipo de emprendimientos, tal como sucedió recientemente en la Junta Departamental de Paysandú con el objetivo de instalar esta planta?
Nosotros discrepamos. Como Pit-Cnt, lamentablemente, hace tres años que las autoridades de la Intendencia no nos reciben. Hay un total desconocimiento de nuestro colectivo de trabajadores y no me sorprende para nada. Acá vino el expresidente de la República, a un departamento con una crisis de empleo terrible, a decir que se habían generado 5.000 puestos de trabajo. Nunca los vimos. Entonces, ha habido cero diálogo y cero intercambio. Nosotros estamos convencidos de que el gobierno departamental, así como la Junta, tomaron decisiones en base al lobby que hizo la empresa y no escucharon a la ciudadanía. Y hay tanto secretismo y tanta opacidad, que da para desconfiar mucho.
¿Cómo ve el equilibrio entre grandes inversiones como la de hidrógeno verde y el apoyo a las pequeñas y medianas empresas locales en el departamento?
Hoy Paysandú no tiene rumbo. No sabemos a dónde vamos. Tenemos una tradición que viene del siglo pasado de ser un departamento industrial, eso es una entelequia, no existe más. Después se habló del turismo, nunca despegó. Y tenemos cifras alarmantes de desocupación, de pobreza, de indigencia, de subocupación. Los actores políticos no han dado respuesta a esto y el diagnóstico que tenemos es que la situación de Paysandú no tiene rumbo. Hay cifras muy graves, tenemos 12.700 personas que viven en la pobreza, en un departamento que tiene todas las condiciones para brindar una vida digna para cada uno de sus ciudadanos. Entonces, como trabajadores, aparte de vender nuestra fuerza de trabajo, somos capaces de pensar y de aportar para ver si podemos darle un rumbo al departamento. En este contexto, el Pit-Cnt junto a otras organizaciones y militantes sociales, integramos la Intersocial Paysandú, que ha dado muchas batallas en un montón de aspectos. Días atrás tuvimos una reunión con los colectivos y recibimos a la organización Ambiente y Diversidad, que está muy preocupada por esto. En breve van a tener novedades porque la sociedad civil va a tratar de defender con las herramientas legales que hay que la planta no se instale en el espacio que está previsto para ello.