Por la topografía de los suelos uruguayos, muy tendidos, con pocas elevaciones y mal drenaje, el fenómeno no es una buena noticia para la agricultura, sentenció el ingeniero agrónomo Eduardo Sierra especialista agroclimático. Los departamentos del litoral desde Colonia hasta Artigas serían los más afectados de acuerdo con las previsiones del especialista.
Para el ingeniero agrónomo Eduardo Sierra, especialista agroclimático argentino, el fenómeno que se instalará en Uruguay a partir de setiembre y octubre no traerá consigo buenas noticias para los sectores agropecuarios teniendo en cuenta las características del suelo de este lado del Río de la Plata. En su opinión, las lluvias persistentes que identifican a El Niño generalmente ocasionan crecidas de ríos y arroyos, y terminan anegando los suelos más bajos. Por tratarse de un país con mucho suelo tendido, pocas elevaciones y mal drenaje, habitualmente se generan encharcamientos que terminan afectando la producción.
En una reciente exposición en ocasión de la jornada Punto Clima de Expoagro en Buenos Aires, Sierra advirtió que el fenómeno “trae lluvias generosas en general” para el vecino país, lo cual representa “una buena cosecha” para la zona agrícola núcleo. De todos modos, dejó entrever que ciertas zonas del litoral argentino pueden verse afectadas por inundaciones, como Corrientes y Misiones, y otras situaciones adversas de sequías en Salta.
De este lado del charco la situación podría agravarse un poco más. En la misma sintonía, señaló que “para Uruguay es un año para tomarlo con pinzas” porque si bien no habrá déficit de agua, también hay que tener en cuenta que la disponibilidad de precipitaciones puede obligar a los agricultores a resembrar por encharcamientos. El litoral oeste, que incluye a los departamentos de Colonia, Soriano, Río Negro, Paysandú, Salto y Artigas, serán el más afectado. Es ahí donde “puede ser un año problemático”, tanto para las siembras como para las cosechas.
Aún habrá un otoño Niña
El especialista en agroclimatología, con varios años en la docencia de la Universidad de Buenos Aires, dijo que todavía hay que esperar un otoño Niña con buenas lluvias. Advirtió que aún se puede repetir algún fenómeno como el que sucedió en la ciudad de Bahía Blanca, en Buenos Aires, y que es esperable que algún episodio similar pueda ocurrir también en Uruguay.
Esa ciudad de Buenos Aires quedó devastada luego de dos eventos consecutivos característicos de La Niña. El primero de los episodios tuvo como protagonista un fuerte viento acompañado por granizo. El segundo “pegó en la cuenca que recorre Bahía Blanca y destruyó media ciudad”, enfatizó el ingeniero agrónomo. Sierra mencionó que también El Niño inundó la ciudad de Santa Fe el 30 de abril de 2003. Las lluvias persistentes de esos días afectaron la cuenca alta del río Salado que entra en la ciudad a través de un estrechamiento en el puente.
Ya entrado en el otoño, el experto vaticinó que el próximo invierno se presentará con heladas. Recién para la próxima primavera se comenzarán a ver las primeras manifestaciones de El Niño con lluvias importantes a finales de setiembre y el mes de octubre. Luego la curva de lluvias bajará durante la época estival con un enero seco para que las precipitaciones reaparezcan con fuerza a partir de febrero y marzo.
Las perspectivas para los próximos meses están pautadas por la disponibilidad de agua, aunque dependiendo del tipo de campo serán los resultados que se obtengan. Aquellos en donde exista buen drenaje “van a andar bárbaro”. En contrapartida, las zonas mal drenadas, como las que abundan en el país, podrían presentar serios problemas tanto para la agricultura como para la ganadería. Por “lo tendido que es Uruguay” y al no tener grandes elevaciones los suelos son una especie de Talón de Aquiles para el especialista, que ya tuvo malas experiencias cultivando en el departamento de Paysandú. Fue justamente en 2009 y 2010 cuando El Niño se cernía sobre esta parte del mundo. En esa oportunidad, Sierra conformaba una sociedad que desarrolló agricultura en el departamento litoraleño. Los resultados fueron muy malos como consecuencia del encharcamiento que las abundantes precipitaciones provocaron sobre esos predios. En su opinión, El Niño no es una buena noticia para Uruguay, aunque reveló a La Mañana que tampoco nunca dijo que “fuera bueno” para su país, como se publicó recientemente.
No es para estar contentos
Para Sierra el hecho que se pueda presentar El Niño “en general, para Uruguay, no es para estar contentos”. El primer peligro que presenta El Niño es que “el cultivo de invierno que usted tenía para cosechar, que estaba contentísimo por el rendimiento potencial” acabe afectándose porque “llueve, llueve, llueve”. El segundo es que en la primavera “no le deje sembrar bien y hasta tenga que resembrar”. En tales situaciones es muy común que en el otoño los cultivos presenten serios problemas sanitarios que termina complicando tremendamente los cultivos de verano.
El climatólogo dijo que una Niña suave o neutral que no presenta excesos ni grandes déficits de lluvias le calza como anillo al dedo a la agricultura de Uruguay. Diferente es lo que sucede en el vecino país donde El Niño es una buena opción para los cultivos en la zona núcleo. Por tratarse de una topografía basada en campos ondulados y con buenas pendientes, este fenómeno para Argentina es visto por el especialista como una buena opción para la producción de granos. De todos modos, abrió un paréntesis porque este tipo de eventos de buena disponibilidad de agua trae consigo problemas sanitarios sobre los cultivos y costos adicionales por la necesidad del secado de los granos que terminan afectando el bolsillo de los productores.
En invierno se activa el año climático
Las principales consecuencias de ambos fenómenos, tanto El Niño como La Niña, se producen durante el otoño, entre los meses de febrero y marzo, cuando las lluvias aparecen con mucha fuerza. En ambos casos también llegan de diferente manera, mientras La Niña se caracteriza por fuertes tormentas localizadas y severas, en El Niño se identifican con precipitaciones persistentes y de larga duración. Ambos fenómenos coinciden en que tales lluvias provocan serios anegamientos, dependiendo de las zonas y las características de los suelos.
Tanto El Niño como La Niña tienen una duración de un año climático. Sierra explicó que en ninguna de las dos situaciones actúan en invierno, “se activan en primavera, se tranquilizan en verano y vuelven a activarse en otoño”. De acuerdo con esto, el próximo invierno se estaría activando el año climático 25/26 y el fenómeno de El Niño estaría apareciendo con fuerza desde la próxima primavera.
A un año de las inundaciones que dañaron seriamente la caminería rural, anegaron campos y cultivos y profundizaron la crisis económica de varios sectores agropecuarios, aún quedan los coletazos tanto en resultados productivos como económicos. Varios sectores de la producción agropecuaria se vieron afectados durante los primeros meses del 2024, cuando las fuertes precipitaciones retrasaron la cosecha de granos y perjudicaron la calidad de los productos. El impacto de las inundaciones llevó a que las autoridades del Ministerio de Ganadería declararan la emergencia agropecuaria para varias zonas del país.