El domingo 30 de marzo se jugó parte de la novena fecha del campeonato Apertura, incluyendo a los dos grandes que oficiaron de local ante más de 25 mil personas cada uno. Ambos perdieron, pero lo que más me sorprende es que haya pasado desapercibido el 125º aniversario de la Asociación Uruguay de Fútbol.
A modo de homenaje elegí algunas, solamente algunas, páginas que testimonian más que nada momentos míticos y algunos triunfos emblemáticos. No es casual que mientras Brasil venera a Pelé, Argentina a Maradona y Messi, que fueron incluso capitanes, nosotros añoramos al Mariscal Nasazzi, Obdulio Varela, el Tito Gonçalvez o el Peta Ubiña con el brazalete de capitanes comandando a uruguayos campeones de América y del mundo. Me críe escuchando historias heroicas de los futbolistas uruguayos.
En 1904 los hermanos Céspedes estaban exiliados en Argentina por negarse a participar de la Guerra Civil, pero viajaron especialmente entre “gallos y mediasnoches” para jugar la final del Uruguayo ante el CURCC/Peñarol en pleno 1904, poniendo en riesgo su libertad y por qué no su vida en épocas en que las cosas se arreglaban por la malas.
En 1910 nació la camiseta celeste en Belvedere, por aquel entonces escenario de Wanderers, cuando quedó para siempre la que sería nuestra casaca. Fue en homenaje a la victoria del viejo River FC de la Aduana ante el invencible Alumni argentino. Ese día River jugó de celeste. Fue unos meses antes de que Uruguay la adoptara para siempre y venciera a Argentina 3 a 1.
En 1916 Uruguay ganó el primer sudamericano de fútbol que se jugó en Buenos Aires. Fue la primera de 15 copas América ganadas y de las tres que se ganaron en Argentina. Por su parte nuestro fútbol nunca perdió una copa ni un partido jugando de local sea por Copa América o por la Copa del Mundo. El dirigente uruguayo Héctor Rivadavia Gómez fundó y presidió la Conmebol.
En 1918 cuenta la leyenda que Abdón Porte se suicidó en el punto central del Gran Parque Central al intuir que no podría jugar más de titular en Nacional.
En 1919 el golero de Peñarol Roberto Chery murió defendiendo el arco celeste en la Copa América de Río de Janeiro. Una hernia fruto de un esfuerzo por defender su valla fue el detonante.
En 1924 Uruguay fue el primer equipo sudamericano en viajar a jugar a Europa, y entre la gira previa y el mundial de fútbol jugado en el marco de los Juegos Olímpicos de París, los celestes jugaron y ganaron 14 partidos. Un periodista español al ver la gira previa sentenció en el primer partido “por los campos de Coya pasó ayer una ráfaga olímpica”.
En 1928 Uruguay venció a Argentina para ganar su segunda medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam clasificándose nuevamente campeón mundial.
En 1930 Uruguay por ser bicampeón mundial fue considerado por la habilidad de nuestros dirigentes y diplomáticos para organizar la primera Copa del Mundo que por supuesto se ganó ante Argentina en la final. Uruguay es el primer ganador de la Copa del Mundo.
En 1932 Federico Saroldi falleció cuidando la valla de su River Plate en su cancha del Prado que hoy lleva su nombre. Un golpe de su cabeza en un poste fue la clave del infortunio. Ese año se oficializó el profesionalismo en nuestro fútbol.
En 1935 habría nacido el mito de la garra charrúa en una crónica de un periodista peruano a raíz de la victoria uruguaya vestido de rojo contra Argentina en la final de la Copa América de Lima en forma inesperada por los antecedentes en ese torneo.
En 1950 cuenta la leyenda que el Léon de Maracaná, Matías González, trancó la pelota con la cabeza enviándola al córner ante un delantero brasileño en la histórica tarde del 16 de julio. En ese mismo partido el Negro Jefe, Obdulio Jacinto Varela, sentenció “los de afuera son de palo” antes del juego en que todos pronosticaban una goleada brasileña incluyendo a los dirigentes uruguayos, y luego silenciaría Maracaná al ponerse la pelota bajo el brazo tras el gol que ponía en ventaja al local a 42 minutos del final de un partido en donde el empate no servía para nada. En esa misma Copa, Schubert Gambetta sería otro ejemplo de coraje y calidad. Como se sabe a pesar de que el empate le servía a Brasil, Uruguay ganó de atrás 2 a 1 y sumó su cuarta estrella.
En 1954 la selección juvenil jugó y ganó el primer campeonato sudamericano de la categoría. Para entender la valía de nuestros juveniles en los primero 10 torneos los celestes ganaron 7 y fueron 2 veces subcampeones (entre 1954 y 1981).
En 1954 también Uruguay fue al Mundial de Suiza y perdió por primera vez en 30 años en partidos mundialistas. Ante la máquina húngara caía por 2 a 0. El cordobés, nacionalizado uruguayo, Juan Eduardo Hohberg descontó a 14 minutos del final y empató en la hora obligando a un agónico alargue que no alcanzaría. Se le llamó el “partido del siglo”. Pero lo dramático fue verlo desmayado tras el empate con el corazón paralizado y el masajista tratando de reanimarlo. Dicen estuvo muerto 14 segundos. Uruguay caía en el más largo invicto que se conoce en forma heroica.
En 1960 Peñarol ganó la primera Libertadores y en 1961 sería el primer sudamericano en coronarse campeón mundial. Peñarol ganó cinco Libertadores, es tricampeón mundial y ganó la Supercopa de campeones mundiales
En 1962 Eliseo Álvarez se fracturó ante la URSS y jugó todo un tiempo fracturado, para no dejar a su equipo con 10 en un hecho inédito en la historia de los mundiales.
En 1981 Uruguay fue sede y ganó la única edición la Copa de selecciones campeones mundiales. Fue en el marco de la Copa de Oro.
En 1988 Nacional fue campeón de América y del mundo por tercera vez. Junto a Peñarol hasta ese momento eran los únicos tricampeones mundiales del planeta. Al finalizar el siglo solamente Milán los pudo empatar. Hoy apenas Boca y San Pablo en todo el continente igualan a nuestros grandes en títulos mundiales.
En el siglo XXI los hechos de amor a la celeste demostraron que la leyenda continúa al igual que llegarían nuevos triunfos. Las diferencias económicas astronómicas nos alejaron de los títulos internacionales de clubes.
En 2010 vimos al Ruso Pérez ante México en el mundial de Sudáfrica con la cabeza partida y vendada y su camiseta ensangrentada. Uruguay fue el mejor de América llegando a semifinales.
En 2014 en la Copa del Mundo de Brasil Nico Lodeiro trancó a Rooney con la cabeza y luego llegó el episodio increíble del Palito Pereira desmayado por un rodillazo en su cabeza, recuperado y peleándose con el doctor de la selección ante la vista de todo el mundo para volver al campo como si nada, mientras el inglés Sterling y su rodilla pedían el cambio. Uruguay ganaría con dos inolvidables goles de Suárez ante los inventores del fútbol, a quienes eliminó ese día. Los celestes en cuatro días eliminaron a los ingleses y a los italianos.
En 2018 ante la local Rusia, Lucas Torreira y Naithan Nández asombrarían a propios y extraños por trancar y hacer jugar el balón con sus cabezas. Era un partido en donde Uruguay ya estaba clasificado, fue fácil goleada por 3 a 0, y ambas jugadas fueron en la mitad de la cancha. La inconciencia, el valor, el amor propio, les hizo querer ganar esas pelotas como si fuesen las más importantes. Uruguay fue el mejor de América otra vez en este mundial.
En 2018 y 2021 Nacional y Peñarol ganaron la copa Libertadores sub-20.
En 2023 Uruguay ganó por primera vez el Mundial sub-20. Fue en Argentina.
Notables arqueros, jugadores de campo, goleadores han prestigiado su escuela. Pero por algún mágico motivo los grandes capitanes, los grandes caudillos como Nasazzi y Obdulio son el símbolo indiscutible de una tierra de campeones que renueva la leyenda en cada uruguayo que precozmente se enrola en clubes de todo el mundo. Desde Real Madrid y Barcelona hasta los más modestos clubes confían en una rara raza de fubolistas que surgió con la necesidad de tener una identidad como nación.
Uruguay es un país de fútbol, proporcionalmente es El país del futbol. Alguien dijo alguna vez que, si Inglaterra era la madre del fútbol, Uruguay era el padre. Y en el siglo XX se aplica a la perfección.
Dirigentes, directores técnicos, futbolistas, árbitros, colaboradores de todo tipo y hasta periodistas han sido claves para a 125 años de su nacimiento nuestro fútbol siga siendo respetado.
Otro día contaré según mi visión, mis estudios y mis investigaciones quiénes han sido los héroes más importantes de esta historia. Hoy simplemente deseo que se iluminen nuestros dirigentes para encaminar a nuestro fútbol a cimas que jamás han sido imposibles y que demuestran que existe una cantera inagotable de cracks que permiten asegurar que “la leyenda continuará”.
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