El Banco Central informó que en 2024 la economía uruguaya creció, en comparación con 2023, un 3,1% en volumen físico, impulsada por un aumento del 1,7% en el consumo de hogares y un 2% en el gasto del gobierno y las instituciones privadas sin fines de lucro al servicio de los hogares (por ejemplo, asociaciones profesionales, científicas o religiosas), aunque la formación bruta de capital fijo cayó un 1,3%.
El año pasado las exportaciones crecieron un 8,3% en volumen, mientras que las importaciones disminuyeron un 1,5%, mejorando el saldo de la balanza comercial. Por el lado de la producción, el sector agropecuario, pesca y minería destacó con un aumento del 11,3% en el Valor Agregado Bruto (VAB), seguido por energía eléctrica, gas y agua (19,6%), industria manufacturera (3,2%) y comercio, alojamiento y suministro de comidas (3,2%). La construcción, sin embargo, registró una caída del 1,6%.
A nivel global, la inflación descendió por la baja en los precios de commodities, pero medidas del gobierno electo de EE. UU. elevaron las expectativas inflacionarias, lo que podría retrasar la reducción de tasas de la Reserva Federal y endurecer las condiciones financieras para economías emergentes. El crecimiento mundial fue heterogéneo: EE. UU. creció 0,6%, la zona euro 0,4%, China 1,6%, Argentina 1,4% y Brasil 0,2% en el cuarto trimestre, este último superando expectativas pese a una política monetaria contractiva.
La cuenta corriente y de capital mostró un déficit de US$ 819 millones (1% del PIB), una mejora de 2,4 puntos respecto al 3,4% de 2023, gracias a un superávit comercial de bienes de US$ 3469 millones y de servicios de US$ 743 millones.
El ingreso primario redujo su déficit a US$ 5236 millones desde US$ 5504 millones. El sector privado aumentó su ahorro neto al 2,6% del PIB, mientras que el sector público profundizó su déficit al -3,6%.
Un aspecto clave del desempeño económico fue el crecimiento de las exportaciones, que en términos de mercancías generales aumentaron un 13,6% en 2024 y un 11,3% en el cuarto trimestre. Este incremento fue impulsado por productos como soja, celulosa, energía eléctrica, trigo y vehículos automotores, aunque arroz y semillas de colza registraron caídas. La soja destacó por un notable aumento en el volumen exportado, beneficiada por mayores rendimientos en la zafra de verano 2023/2024, frente a la afectada por sequía en 2022/2023. Los principales destinos fueron China y Argentina, con incrementos significativos en las ventas hacia ambos países. China se consolidó como el principal socio comercial, con un fuerte aumento de las exportaciones de soja que compensó el débil desempeño de las ventas de carne.
La celulosa también tuvo un rol protagónico, con un alza en las exportaciones impulsada por un mayor volumen, gracias al aumento de la capacidad productiva de las plantas locales, y en menor medida por precios más altos. Este producto, junto con la soja, reflejó la fortaleza del sector agroindustrial y silvícola, que vio un crecimiento del 11,3% en su VAB. Las exportaciones de energía eléctrica crecieron notablemente hacia Argentina, mientras el trigo registró un aumento en ventas a destinos como Angola, Bangladesh, Brasil y Kenia. Los vehículos automotores, orientados principalmente a Brasil, también contribuyeron positivamente, consolidando a este país como el segundo socio comercial más relevante. Brasil mostró un buen desempeño en exportaciones uruguayas, con trigo y vehículos compensando la caída en productos lácteos.
Por el contrario, las exportaciones de arroz disminuyeron, afectadas por menores colocaciones en Panamá, Venezuela, Irak y Cuba, mientras las semillas de colza cayeron en ventas a Europa. A pesar de estas contracciones, el saldo comercial de bienes creció en US$ 1254 millones respecto a 2023, alcanzando US$ 3469 millones, con exportaciones monetarias creciendo un 8,7% frente a un aumento de solo 0,5% en las importaciones. En servicios, las exportaciones alcanzaron US$ 6948 millones (variación del 1%), destacándose transporte (10,5%) y otros servicios (1,4%), aunque el turismo receptivo cayó un 2,7% por menor ingreso de turistas, pese a superar niveles prepandemia.
La cuenta financiera reflejó una salida neta de US$ 2,378 millones, asociada a cancelaciones de deudas, compensada parcialmente por reinversión de utilidades. Los errores y omisiones sumaron US$ 1233 millones. En resumen, Uruguay mejoró su balanza de pagos en 2024, con un déficit corriente reducido, un superávit comercial fortalecido por exportaciones agroindustriales y una posición deudora disminuida, en un contexto de tensiones geopolíticas y desafíos globales.