Diego Aboal es investigador del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve, Uruguay) y director para América Latina de Inseras. En nota concedida a La Mañana se refirió a temas vinculados con la economía de nuestro país.
El crecimiento económico es una prioridad para el gobierno, ¿qué perspectivas hay en el corto plazo y qué se puede hacer para acelerar este crecimiento económico?
Lo primero es decir que el Uruguay ha tenido un magro crecimiento económico en la última década. Estamos con un crecimiento de la actividad económica de algo más de un 1%, lo que claramente es insatisfactorio. Eso es lo primero a destacar. Más allá del crecimiento del último año, que estuvo en el orden de un 3% o un poquito por encima, que tiene que ver también con una recuperación respecto a situaciones de los años anteriores, sobre todo situaciones del agro y demás. Por tanto, ese es el punto de partida. Hacia adelante, las predicciones que podemos ver de los analistas están en el orden de un 2,5% para este año, lo cual es un crecimiento relativamente chico. Creo que es un gran desafío hacia adelante el poder sostener niveles de crecimiento de un 3% o más. El gran desafío es atraer inversión privada, eso es fundamental. Y yo creo que algo que ha funcionado muy bien en Uruguay en las últimas décadas, y que deberíamos seguir intentando tenerlo, es atraer a grandes jugadores mundiales. Estoy pensando en las papeleras, en empresas realmente grandes que mueven toda la estructura económica del país. Entonces, yo creo que ese debería ser un punto fundamental.
Por supuesto, hay otras iniciativas que creo que son importantes, que probablemente rindan en el largo plazo, como promover la inversión, la innovación y el cambio tecnológico, fortalecer la infraestructura en Uruguay, diversificar mercados de exportación. Pero yo creo quesi queremos tener impactos en el corto plazo que movilicen realmente la economía, deberíamos pensar en atraer a grandes jugadores mundiales, sobre todo allí donde Uruguay tiene ciertas ventajas, donde puede apoyarse, como son los recursos naturales. Y tal vez también incentivar algunos sectores que parecen estar teniendo un éxito relativamente importante como, por ejemplo, el sector informático. Yo creo que por allí puede venir parte de las pistas de cómo lograr aumentar el crecimiento económico en Uruguay, sabiendo que no es una tarea en la que uno pueda mover alguna perilla y hacer que esto ocurra de forma instantánea. Creo que allí realmente hay un desafío muy grande para el país, pero obviamente en el largo plazo la mejora del bienestar no puede provenir de otro lugar que no sea el mayor crecimiento económico.
La inflación también fue señalada como una prioridad para este equipo económico. ¿Qué perspectivas hay en la materia? ¿Hasta dónde y hacia dónde debemos transitar?
Uruguay en los últimos casi dos años ha logrado que la inflación esté dentro del rango meta establecido por el Banco Central, lo que yo creo que es algo importante a destacar. De todas formas, estamos con una inflación que está por encima del 5%, es decir, por encima del punto medio del rango meta, que es un 4,5%, y si bien es relativamente baja con respecto a nuestra propia historia, sin duda el Uruguay tiene que transitar hacia niveles de inflación más bajos que estos. Yo creo que es bastante alentador que el director del Banco Central haya señalado, cuando asumió, que su objetivo es incluso reducir el rango meta y el centro del rango meta a menos de 4,5%. Uruguay en términos de la inflación no ha logrado ser un país que transita a inflaciones realmente bajas, pensando en inflaciones del orden de un 3%, y yo creo que ganaría mucho de transitar hacia esos niveles de inflación y mantenerlos en el muy largo plazo. Veo algunas señales positivas del equipo económico en ese sentido, y ojalá se complete, porque realmente Uruguay, si bien tiene como mencioné al comienzo, una inflación que es más baja que la histórica, no ha sido un país que haya logrado tener precios realmente estables y una inflación realmente baja. Y las proyecciones para este año de los analistas están más en el orden del 5,4 o 5,5%, entonces estamos por encima de este punto medio del rango meta, y para lograr una inflación por debajo del 4,5% creo que todavía hay que hacer un esfuerzo, pero sin duda es un objetivo que hay que perseguir. La estabilidad de precios es fundamental, entre otras cosas para proteger el poder de compra de los salarios.
El ministro Oddone manifestó que recibió el país con una economía sólida, pero habló de una situación fiscal frágil. ¿Qué desafíos tiene el gobierno para cumplir con los diversos compromisos asumidos en el panorama de esta situación? ¿Qué se puede hacer? ¿Se puede cumplir con todo lo que se prometió?
Creo que es un gran desafío, sobre todo para un gobierno que inicia. El país no está en una situación crítica en materia fiscal, pero sí tenemos un déficit fiscal relativamente alto, por encima de los cuatro puntos del PBI, y esto va a generar una restricción muy importante para los diversos anuncios que se han hecho y que van a requerir fondos. Los diversos ministerios han anunciado objetivos que van a requerir fondos. Yo creo que acá lo fundamental va a ser, más allá de lo que se pueda hacer eventualmente para la reducción de este déficit fiscal, también el elegir de forma bastante quirúrgica dónde poner los huevos. Es decir, dónde poner los pocos huevos que seguramente van a estar disponibles en esta canasta del gasto público, dónde enfocar. Porque creo que allí probablemente debería haber un debate de realmente cuáles son las prioridades, y no deberían ser demasiadas si quieren mover la aguja. Allí hay muchos desafíos, tenemos el desafío de esta discusión que se está abriendo sobre la seguridad social, hay un desafío vinculado a la pobreza que se ha mencionado como un objetivo también muy fuerte por parte del gobierno, y luego cada ministerio tiene sus objetivos. Por ejemplo, Vivienda y el tema de los asentamientos. Por tanto, yo creo que los recursos difícilmente sean suficientes para abordar todos los frentes que en principio se han anunciado. Probablemente lo conveniente sería decidir con mucha precisión algunos objetivos y allí realmente poner esos recursos, porque las perspectivas de crecimiento no son tan grandes como mencionamos hoy, probablemente un 2,5%. Algunos analistas dicen más en el orden de un 2%. Y las fuentes para recaudar más no es claro que existan en el corto plazo, más allá de que uno puede pensar en algunas alternativas, como combatir la evasión fiscal, promover la formalización del trabajo, que además en sí mismo es un objetivo deseable, mejorar los sistemas de fiscalización o incluso, como se ha mencionado, la posibilidad de evaluar las exoneraciones tributarias y ver si todas tienen realmente sentido o no. Pero yo creo que estos procesos seguramente no van a ser elementos que se puedan hacer de forma rápida, y hay que recordar que los gobiernos usualmente tienen los primeros tres años para hacer lo que quieren hacer, y luego ya se entra en una lógica mucho más electoral y es difícil enfocarse en los objetivos. En la recaudación, seguramente, los efectos sean difíciles de lograr en el corto plazo. Así, realmente la restricción fiscal me parece que va a ser un elemento muy importante, y probablemente el gobierno tenga que elegir con mucha precisión qué batallas dar, porque de otra forma va a ser difícil que logre tener tanta espalda para todos los objetivos que hemos escuchado que se ha planteado.
Diego Aboal tiene un Doctorado en Economía de la University of Essex (Reino Unido) y dos Maestrías en Economía, una de la London School of Economics (Reino Unido) y otra de la Universidad de la República (Uruguay). Es profesor en la Universidad ORT y en la Universidad de la República de Uruguay. En los años 2007-2008 fue lecturer temporario de Econometría en la Maestría en Finanzas de la Universidad de Cambridge (Reino Unido).
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