Con fecha 1º de marzo y de acuerdo con la resolución S/N/025, el riverense Pablo Lotito fue designado como nuevo jefe de Policía del departamento de Montevideo. Desde su egreso como oficial de la Policía Nacional, hasta la actualidad, el Crio. Gral. (R) Pablo Lotito desarrolló una amplia carrera profesional en el ámbito de la Seguridad Pública.
Atento a la experiencia que usted ha tenido por haber ocupado cargo en diferentes direcciones, ¿sobre qué lineamiento se inicia esta nueva gestión?
Cuando fui designado como jefe de Policía de Montevideo, lo hice con una gran satisfacción, no solamente personal, sino familiar, pero también consciente de lo que conlleva la responsabilidad de este trabajo. Convencido de que no soy solamente un empleado público, sino un servidor público, y que tenemos que poner no solamente el mayor esfuerzo, sino dar lo mejor para poder lograr una mejor sociedad para todos. Pero nuestra gestión en este período va a estar basada en principios rectores y líneas estratégicas que estuvieron planteadas y programadas en el plan de gobierno para el cumplimiento de nuestras misiones en la materia específica de seguridad pública. En primer lugar, lo que realizamos fue un diagnóstico de la situación en que estábamos y que íbamos a enfrentar para poder determinar qué estrategia podíamos aplicar. O sea que realizamos un estudio para saber cuál sería la amenaza con la cual nos vamos a enfrentar para así poder tener una estrategia que nos permita actuar de la mejor manera posible.
¿Se puede hablar de zonas rojas o zonas complejas para el trabajo de la Policía?
La terminología no varía demasiado. Por ejemplo, para el despliegue del Montevideo, hay quienes llamaban zonas rojas, pero a mí me gusta más llamarlo zonas complejas, que son también móviles o variantes, acordes a la movilidad del delito también. Porque hay lugares de Montevideo, que debido justamente a su complejidad, por su ubicación, por las personas que fueron y van a seguir siendo complejas para el trabajo policial, pero yo les llamaría más zonas complejas y no rojas. Lo que se denomina zona roja a veces es acorde al mapeo que se hace de la cantidad de delitos en Montevideo, por ejemplo, que acorde a eso nos da la estrategia también para el despliegue diario de las fuerzas policiales.
¿Son zonas donde la situación socioeconómica es de alta vulnerabilidad?
Sí, exactamente. Donde hay un contexto que engloba un montón de factores, no solamente implica el trabajo policial. Nosotros como Policía y servidores públicos lo que hacemos es brindar un servicio y permitir garantizar que en esos lugares actúen los demás actores sociales que deben trabajar en esta cuestión. Pero sí, son lugares con un contexto sociocultural bastante complicado y social.
¿Estamos hablando de que las soluciones llegan desde lo interinstitucional?
Obviamente, nosotros somos apenas una pata de esa gran organización que debe trabajar en forma más mancomunada, con el objetivo de poder lograr un fin común. Porque la Policía sería la última acción de ese esquema, el montón de instituciones que tienen que actuar allí, ya sea la educación, Salud Pública, el Mides, para poder realizar un trabajo en conjunto y poder lograr el objetivo.
¿Este tipo de situaciones arrastran a los jóvenes? Estamos viendo nuevamente un resurgimiento de la minoridad infractora cometiendo delitos como los robos pirañas. ¿Va en línea lo que estábamos hablando? ¿Estos gurises surgen de ese seno con dificultades económicas?
Sí, yo creo que sí. Nosotros somos de otra generación que no es la actual y decimos comúnmente que los valores se han perdido, pero yo no creo que estos valores se hayan perdido. Lo que ha pasado, a mi criterio, es que los valores han cambiado. Hay algunos valores que para nosotros son fundamentales, como el respeto a la autoridad, el tema de la familia, el trabajo, y hoy en día eso ha cambiado, no son los mismos. Entonces creo que el seno de la sociedad y el fortalecimiento de la familia es lo fundamental y lo que está resquebrajado es justamente la familia, que es la base de la sociedad. Partiendo de ahí, el deterioro de la familia, el vínculo entre padre, madre, hijo, ha llevado a esta situación.
¿Y cuál es el mensaje que tiene que bajar al funcionario policial? ¿Qué se le comunica al policía que tiene que atender esta problemática que es compleja, que de repente tiene que enfrentar al menor con todos los cuidados que eso requiere?
Justamente, mi trayectoria policial, yo nací y me crie en la ciudad de Rivera, y cuando egresé de la Escuela Nacional de Policía, por el año 91, fui como destino a la Jefatura de Policía de Colonia. En la Jefatura he recorrido todo, las comisarías, los destinos, y después en el 2013 me fui a Montevideo y desarrollé acciones allí en la Dirección de Información Táctica. Y a lo largo de la carrera uno va, a mí me tocó vivir situaciones extremas, no solamente en el combate a lo que se llama a grupos delictivos, sino también a temas sociales, donde encontraba la participación de mujeres que eran vulneradas, de niños con sus derechos vulnerados. Y hoy, capacitar a un policía no es solamente en el aula, sino que en el día a día hay que estar capacitándolo y trabajando allí con el policía justamente para fortalecer su accionar ante situaciones críticas. El policía es un hombre o mujer que está dentro de la sociedad, que muchas veces sí que tiene sus problemas propios, sus problemas como cualquier ciudadano común, problemas de pareja, problemas económicos, problemas de crianza de niños. Entonces, capacitar a un policía en los días a días que hay que estar con él allí, y concientizarlo que debe de trabajar en forma profesional en todos los ámbitos de la carrera, en todos los ámbitos profesionales. En cualquier procedimiento que le toque tiene que trabajar en forma profesional y no tener un exceso de celo profesional. Porque ese exceso de celo profesional puede llevar a ese policía a cometer errores muy graves.